Paisaje de escarpados pueblos y olivares de montaña, con un fuerte tejido social amparado por una denominación de origen propia. El olivar de Sierra Mágina se ha sabido adaptar a la montaña, a sus pendientes y clima, aprovechando también sus abundantes reservas de agua. Este paisaje ofrece una muestra de sabias adaptaciones de época andalusí, excepcionales en la Huerta de Pegalajar donde el olivo aparece como un árbol más de las explotaciones hortofrutícolas, para dar paso en la actualidad a un uso plenamente olivarero. Un paisaje muy definido por el reborde serrano, de lectura vertical, en estratos, desde los pequeños valles con huertas y el ascenso del olivar por el piedemonte hasta compartir con la vegetación natural el contacto con el macizo cárstico, donde también se abrigan los asentamientos urbanos. Perfilado o redibujado perimetralmente por vías de carácter paisajístico que ofrecen privilegiadas vistas del mar de olivos hacia el valle del Guadalquivir que se extiende por la vertiente norte de la sierra. Y un enclave singular de olivar y agua en la montaña es el entorno de Mata-Begid, en el interior de este espacio serrano protegido como Parque Natural.

POA-5 OLIVARES DE MONTAÑA EN SIERRA MÁGINA: AGUA Y PIEDRA SECA 1