En Andalucía, el olivar, como sus paisajes, su historia y su cultura, se hacen y deshacen a lo largo del Guadalquivir. Desde siempre, eje vertebrador de la región, vehículo de civilizaciones y eje comercial, como el poeta y dramaturgo de nuestro siglo de Oro ya reconociera: rey de los otros, río caudaloso,… por el suelo andaluz tu real camino tuerces soberbio, raudo y espumoso… Guiados por el Guadalquivir (el Betis romano o el Río Grande para Al Andalus), la conformación del paisaje del olivar ha discurrido en paralelo a la historia, civilizaciones y culturas que han transitado por este territorio. Un mundo de olivares, otro gran mar de olivos se abre a través de sierra Morena, y justo en el inicio de ésta, en un territorio donde el río serpentea en sinuosos meandros, se eleva la molinaza rojiza de Montoro. Salpicada de caserías y molinos, ciudad olivarera por excelencia, donde algunas figuras pioneras iniciarían la última gran especialización olivarera en un proceso de búsqueda de la calidad integral que hoy singulariza al olivar andaluz.

Viniendo de sistemas señoriales del siglo XVIII (Molino Ducal de San Fernando, en El Carpio) también junto al río Guadalquivir, este paisaje cultural explica también la transformación de una explotación de corte señorial en latifundio, a la formación de la pequeña explotación ilustrando las formas de acceso popular a la propiedad gracias al esfuerzo de los campesinos (desde el olivar de la Ilustración hasta la desamortización liberal de finales del XIX). Olivares también hoy herederos del compromiso social y ambiental (olivares de la Luna y olivares ecológicos de los Pedroches); como los olivares tradicionales pertenecientes a la DOP Montoro-Adamuz, población que ofrece un interesante Centro de Interpretación de este olivar de sierra.

POA-9 DEL GUADALQUIVIR A SIERRA MORENA: CORTIJOS, CASERÍAS Y OLIVARES DE MONTAÑA 2
POA-9 DEL GUADALQUIVIR A SIERRA MORENA: CORTIJOS, CASERÍAS Y OLIVARES DE MONTAÑA 1